Pequeña reflexión: ¿qué es primero, cambiar el capitalismo o el poder?

Hoy me han dicho (cito literalmente) que “el problema es el CA-PI-TA-LIS-MO, no una mala gestión de dicho sistema, el problema es el sistema” ya que “el carácter de clase del estado capitalista que con su control de los medios de comunicación puede manejar prácticamente a su antojo el estado de opinión de las mayorías para imponer sus sangrantes políticas de forma aparentemente democrática.”

Estoy de acuerdo que el actual capitalismo (neoliberal, ¿existe otro?) es una aberración y atenta contra nuestros derechos fundamentales. Salta a la vista con desgracias como la de Bangladesh.

Pero no estoy de acuerdo con que cambiando sólo el sistema económico vaya a mejorar nada. Su punto de vista asume que la población es imbécil, que los medios son suficientes para doblegar a todo un país.

Aclaro. Sería irresponsable negar la influencia de los medios, pero esta no es absoluta ni homogénea. Si no fuera así, no existiría disidencia de ningún tipo, cuando lo que existe es una disociación mayoritaria de la población y la política, propiciada por los mismos políticos y replicada por los medios.

Pero esta influencia sobre el estado de opinión, que depende mucho de la libertad de cada ciudadano de informarse o no, es ineficiente. Si fuera así, la oligarquía económica no necesitaría influir en el estamento político. Y, en cambio, es sabido que lo hacen.

Así es cómo la oligarquía económica doblega un país.

Ahora pregunto: ¿qué influencia es peor, la de la oligarquía económica sobre los medios o sobre los políticos? Desde mi punto de vista, sobre los políticos.

Y es por eso que creo que antes de cualquier cambio (¿drástico?) de modelo económico es necesario asegurarse que el poder político no está en manos de unos pocos. En una sociedad dónde el poder no está capitalizado por una élite, reforzada por la oligarquía y los medios, esta no puede influir de la misma manera.

Además, se pueden crear medios nuevos que sustituyan a los controlados por los magnates, pero no nuevos organismos gubernamentales. Aunque sí nuevos espacios de decisión colectiva, pero eso es harina de otro costal.

Resumiendo: creo que reformar lo económico sin reformar la distribución del poder es empezar por el tejado, pues está claro que la influencia de la oligarquía económica empieza en lo político y no exclusivamente en los medios.